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¿Quién Se Llevará Tu Voto?

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quién se llevará tu voto

Posiblemente, esta es la temporada política más loca que nuestro país jamás haya experimentado, por lo menos en la época moderna. Votantes en todo el país se están preparando para votar por una de dos personas que son deshonestas, potencialmente (o completamente) torcidas, y que han usado sus conexiones o recursos (ya sean políticos, financieros, o ambos) para su beneficio personal. Así que, ¿Quién se llevará tu voto?

Así que, quédense conmigo porque… ¡tengo mucho que decir! Mi meta hoy es compartir con ustedes una perspectiva no necesariamente en cuanto a por quien tienes que votar, pero si en cuanto como deberías procesar tu voto.

 Típicamente me he abstenido de hacer comentarios en este blog sobre situaciones o candidatos específicos. Como pastor, hay una razón principal por la que hago esto. Deseo ser el pastor de cualquier persona que forme parte de mi iglesia (ya sea que asistan en persona, o que sigan los servicios en línea). Hay muchas creencias políticas allá afuera, y nunca quisiera que mis creencias personales pudieran ser un obstáculo para mi creencia más importante: ¡Jesucristo!

La fe en Jesucristo ha sobrevivido (y prosperado) en cada sistema político y ha cruzado cada barrera cultural, étnica y nacional. ¡Jesús es universal! Y no quisiera jamás que un subconjunto de creencias políticas, a pesar de que pudieran estar fundamentadas en la fe, pudieran ser un obstáculo a mi creencia más importante… mi creencia en Jesús. Me frustro cuando figuras de la política tratan de incluir a Jesús dentro de su filosofía política para de algún modo, convencer a todos de que Jesús está “de su lado”.

Ahora, con esto dicho, permítanme ser claro en algo: Aunque tengo creencias políticas muy específicas, yo no soy un partidario. Ustedes saben quiénes son los partidarios. Son esos “amigos” en Facebook (o en cualquier otro lugar) que nunca escuchan a la razón, siguen ciegamente y votan por una línea partidista por sobre cualquier otra cosa. Algunos de ellos recurren a los insultos. Su opinión no puede ser cambiada porque tienen un vínculo emocional con dicha opinión, la cual no puede ser cambiada con lógica. Estas personas existen tanto en la derecha como en la izquierda de la política americana. Algunos son Demócratas. Otros son Republicanos. Algunos otros son Libertarios, o del Partido Verde, o de otros partidos políticos.

Partidario no es una palabra que uso para describirme a mí mismo. No estoy en deuda con algún grupo, persona, o partido político. Sucede que si estoy registrado en uno, pero no lo sigo ciegamente. Estudio sus posiciones y estoy dispuesto a cambiarlo si lo creo más cercano a lo que reflejan mis valores. En la práctica probablemente yo sería más como un independiente. Hay un conjunto de valores los cuales yo aprecio. Estos valores son informados por mi fe en Jesús. Yo voto de acuerdo con esos valores, observando a todos los candidatos que podrían potencialmente caber dentro de los valores que yo tengo. Yo tengo mis valores fuertemente arraigados, pero mis opiniones no, eligiendo la opción de ver si pudiera haber alguna otra verdad ahí afuera, que tal vez me estoy perdiendo.

Con todo esto en mente, he estado pensando por quien votaré. Pero más que eso, he estado pensando en lo que está sucediendo debajo de la escena política. ¿Cuáles son las corrientes de creencia que influencian esta elección? ¿Qué es lo que la gente realmente está buscando cuando vota por un candidato en específico? ¿Qué es lo que deberíamos de buscar al votar por un candidato en particular? ¿Puedes seguir siendo un buen ciudadano si decides no votar por ninguno de los candidatos (refiriéndonos a Trump y a Clinton)? ¿Si votaras por el candidato de un tercer partido político (como Stein, Johnson o McMullin) sería tirar tu voto a la basura?

Lo que me gustaría hacer es simplemente invitarte a pensar sobre algunas cosas que podrían formar el cómo piensas sobre el por quien votar.

Primero, tu voto necesita ser ganado.

Tu voto no le pertenece a ningún partido político, sea que estés registrado en alguno de ellos o no. Y aunque tu voto tiene que ser dado (o retenido intencionalmente) no necesita ser entregado libremente. Los candidatos necesitan probar que tienen los suficientes méritos para el cargo que están buscando. El decir que simplemente vas a votar por “el menos malo” hace que al candidato no le cueste nada obtener tu voto. Está completamente correcto tener expectativas de los candidatos y votar de acuerdo a dichas expectativas.

En segundo lugar, debes ver tu voto como si tuviera peso en dos áreas importantes: La política y la cultura.

Permítanme ampliar esto un poco. El cuerpo humano necesita dos cosas para funcionar: sistemas y flujo sanguíneo. Los sistemas del cuerpo incluyen algunos como: el circulatorio, el muscular, nervioso y otros. Pero, aunque cada sistema estuviera funcionando en perfectas condiciones, si no hay flujo sanguíneo, no hay vida. De hecho, tu podrías vivir aun sin el uso completo de todos tus sistemas… pero si no hay flujo sanguíneo, ¡estás muerto!

Poniéndolo más simple, la sangre es la vida del cuerpo y los sistemas llevan la vida del cuerpo.

Yo veo al país en una manera similar:

Política = sistemas. Cultura = flujo sanguíneo.

La mayoría de las personas tienden a ver su voto solo en el contexto de la política. Hacen preguntas como: ¿Este candidato cree en lo que yo creo? ¿Este candidato promulgara las políticas que yo creo que beneficiaran a este país? Etc.

Estas son buenas preguntas. Pero no son las únicas.

Las preguntas sobre la cultura tienen que ver con la manera en que nuestra sociedad funciona, responde, e interactúa, independientemente de las políticas que existan. Las preguntas para esto, deberían ser más o menos así: ¿Este candidato se comporta en la manera que yo quisiera que lo hiciera? ¿Este candidato representa el carácter que esta nación debería tener?

La relación entre la política y la cultura es simbiótica.

Esto quiere decir que ambas se influencian mutuamente. Pero, esto a su vez me lleva a mi tercer punto, el cual viene a ser una opinión personal.

Tercero, La CULTURA supera a la POLITICA cada día de la semana.

Yo creo que el quien somos como nación es posiblemente más importante que lo que hacemos como nación. Ahora, algunos de ustedes podrán estar en desacuerdo conmigo. ¡Eso está bien! Tu puedes pensar que la política supera a la cultura. O puedes pensar que ambas son igualmente importantes. Yo puedo respetar esos puntos de vista. Todo lo que te pido es que los tomes en cuenta para tomar una decisión.

Y esto es lo que lo hace tan difícil. Si tú crees que la cultura supera a la política, entonces podrás mirar a los dos candidatos principales como no aptos para el cargo. O podrías pensar que uno de ellos verdaderamente tiene el carácter necesario para el cargo y poder dirigir al país hacia la dirección a la que necesita ir.  Independientemente de cual de los dos caminos prefieras, te invito a evaluar a los candidatos de acuerdo a este marco de referencia.

Cuarto (y ultimo), Jesús está sobre cualquier sistema político.

El reino de Dios no es un reino humano. Aunque amo a los Estados Unidos de América, y considero como un privilegio el vivir aquí, este país no es el reino de Dios. El reino de Dios es eterno, su reino se basa en nuestro corazón, no en algún sistema político.

Ahora bien, ¿es importante votar en nuestro sistema político para continuar viviendo nuestra fe libremente en este país? Absolutamente. Pero permíteme recordarte: que algunos de los países más grandes por la expansión del reino de Dios en la tierra son también los más restrictivos hacia el ejercicio de la fe. Piensa en China como un ejemplo.

Yo creo que la política es un reflejo de la cultura. La razón por la cual el cristianismo pudiera estar perdiendo en la arena política es porque ya está perdiendo en los corazones de la población. Si queremos que el reino de Dios se expanda en este país, no sucederá porque elijamos al líder correcto para ser presidente… va a suceder porque la iglesia alcance a la gente con el evangelio de Jesucristo.

Por esta razón, mi esperanza no está en ningún sistema político, partido, o líder. ¡Mi esperanza está en Jesús! Elige confiar en Jesús, sin importar la dirección que nuestro sistema político adquiera en los próximos años.

Entonces, ¿por quién votarás? Elige pensar críticamente, usando la sabiduría que Dios da, para llegar a la conclusión de que lo que tú crees es lo mejor.

¡Bendiciones!

Who Will Get Your Vote?

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who will get your vote

This is quite possibly the craziest political season that our country has ever experienced, at least in modern memory. Voters all over the country are getting ready to vote into office one of two people who are dishonest, potentially (or completely) crooked, and who have used their connections or resources (whether political, financial, or both) for their own personal benefit. So, who will get your vote?

Now, stick with me here…I’ve got a lot to say! My goal today is to share with you a perspective on how you should process your vote, not necessarily who you should vote for.

I have typically refrained from giving specific commentary on this blog about specific issues or candidates. As a pastor, there is one principal reason why I do this. I desire to be the pastor of everyone  who is a part of my church (whether they attend my church in person or watch online). There are so many political beliefs out there, and I never want my personal beliefs to be an obstacle to my  most important belief: Jesus Christ!

Faith in Jesus Christ has survived (and thrived) in every political system and has crossed every cultural, ethnic, and national boundary. Jesus is universal! I never want a subset of political beliefs, even if they are rooted in faith, to be an obstacle to my most important belief…my belief in Jesus. I get frustrated when political figures try to attach Jesus to their political philosophy, to somehow convince everyone that Jesus is on their side.

Now, that being said, let me be clear about something: while I have very specific political beliefs, I am not a partisan. You know who the partisans are. They are those “friends” on Facebook (or elsewhere) who never listen to reason, blindly follow, and vote the party line above all else. Some of them resort to name calling. Their opinion can’t be changed because they have an emotional attachment to their opinion, which can’t be changed with logic. These people exist on the right and the left in American politics. Some are Democrats. Others are Republicans. Others are Libertarians, or Green Party, or other political parties.

Partisan is not a word that I use to describe myself. I am not beholden to a certain group, person, or political party. I happen to be registered with one, but I don’t blindly follow. I study positions and am willing to change if I believe it more closely reflects my values. In practice, I am probably more of an independent. There is a set of values that I hold dear. These values are informed by my faith in Jesus. I vote according to those values, looking at all the candidates that might potentially be the best fit for the values I have. I hold my values strongly, but my opinions loosely, choosing to see if there might be other truth out there that I might have missed.

With all of that said, I have been thinking through who I will vote for. But, more than that, I have been thinking about what’s going on underneath the political scene. What are the currents of belief that influence this election? What are people actually looking for when voting for a specific candidate? What should we look for when voting for a particular candidate? Can you still be a good citizen if you choose to vote for neither candidate (talking about Trump and Clinton here)? If you go for a third party candidate (like Stein, Johnson, or McMullin) is that throwing away your vote?

What I’d like to do is simply invite you to think through a few things that might form how you think about who to vote for.

First, your vote needs to be earned.

Your vote does not belong to a political party, whether you are registered with them or not. While your vote needs to be given (or potentially withheld purposefully), it does not need to be given freely. The candidate needs to prove their worthiness for the office that they seek. Simply saying that you might vote for the lesser of two evils requires nothing of the candidate to earn your vote. It’s ok to have expectations of the candidates and to vote accordingly.

Second, you must view your vote as having weight in two important areas: policy and culture.

Let me expand on this a bit. The human body needs two things to function: systems and blood flow. The systems of the body include systems like the circulatory, muscular, nervous, and others. But, even if every system is in perfect working condition, if there is no flow of blood, there is no life. In fact, you can live life without complete use of all your systems…but if there is no flow of blood, you’re dead!

Put simply, the blood is the life of the body, and the systems carry the life of the body.

I view the country in a similar way.

Policies = systems. Culture = blood flow.

Most people tend to view their vote only in the context of policy. They ask questions like: Does this candidate believe what I believe? Will this candidate enact the policies that I believe will benefit this country? Etc.

Those are good questions to ask. But they are not the only questions.

The questions of culture have to do with how our society functions, responds, and interacts, regardless of the policies that exist. Questions for this might be like: Does this candidate behave how I want them to behave? Does this candidate represent the character that this nation should have?

The relationship between policies and culture is symbiotic. 

This means that they both influence each other. But, this leads me to my third point, which happens to be personal opinion.

Third, CULTURE trumps (no pun intended) POLICY every day of the week.

I believe who we are as a nation is quite possibly more important than what we do as a nation. Now, some of you might disagree. That’s ok! You might think that policy trumps culture. Or, you might believe that they are equally important. I can respect those viewpoints. All I ask of you is to take them into account in order to make your decision.

And, this is what makes it so hard. If you believe that culture trumps policy, then you might look at both principal candidates as being unfit for office. Or, you might believe one truly does have the character needed to be in office and to move our country in the direction it needs to go. Regardless of which way you go, I encourage you to evaluate the candidates according to this framework.

Fourth (and last), Jesus is above every political system.

The kingdom of God is not a human kingdom. While I love the United States of America, and consider it a privilege to live here, this country is not the kingdom of God. God’s kingdom is eternal. His kingdom rests in our hearts, not in a political system.

Now, is it important to vote in the political system so that we might continue to live our faith freely in this country? Absolutely. But let me remind you: some of the greatest countries for the expansion of God’s kingdom on earth are also the most restrictive towards exercising faith. Think of China as one example.

I believe politics is downstream of culture. The reason why Christianity might be losing in the political arena is because it’s already losing in the hearts of the population. If we want God’s kingdom to spread in this country, it won’t happen because we get the right leader to be president…it will happen because the Church reaches people with the Gospel of Jesus Christ.

Because of this, my hope is not in a political system, party, or leader. My hope is in Jesus! Choose to trust in Jesus, regardless of which way our political system goes in the coming years.

So, who will you vote for? Choose to think critically, using the wisdom that God gives, to come to the conclusion that you believe is best.

Be blessed!